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lunes, 22 de mayo de 2017

NO HAY COMUNIÓN ENTRE EL MADRID TAURINO Y "EL FANDI"



NO HAY COMUNIÓN ENTRE EL MADRID TAURINO Y “EL FANDI”.
Por LUIS ALONSO HERNANDEZ. Veterinario y escritor.
¡El título del artículo no refleja la realidad! pues los espectadores de Las Ventas están mayoritariamente con este torero que si bien su forma de componer  no es la de un adonis, su forma de torear, tanto de capote como de muleta, para nada tiene que envidiar a la de aquellos otros que los cuatro “entendidos” de Las Ventas consideran como celestiales.
De una vez por todas se debe acabar con ese mito de que los tendidos 7 y 8 sean los censores de la concesión de trofeos en la (en otros tiempos) considerada como la  primera plaza de toros del mundo.
Los presidentes temen demasiado a los representantes del tendido 7 con los que estoy completamente de acuerdo en la exigencia de pedir un TORO-TORO para Madrid  y que el amigo Faustino Herranz “El Rosco” desde su localidad de ese tendido, fila 12 asiento 38, saque el pañuelo verde o proteste con su vozarrón a un toro que carece del trapío para ser lidiado en Madrid, pero… de eso a que según se manifieste durante el desarrollo de la faena de un torero le miren los presidentes que ocupan el palco y sigan sus criterios, va un abismo.
¡Aquí está todo inventado! y cualquier aficionado que se precie es capaz de valorar los méritos contraídos por cualquier coletudo siempre contando con las condiciones del toro en cuanto a su toreabilidad o peligro, pues no hemos de olvidar que el PRINCIPAL PROTAGONISTA DE LA FIESTA  es quien marca lo que el torero, sea o no capaz de desarrollar en su lidia y sometimiento.
También en su toreo despacioso pues si el toro tiene casta, temperamento y picante no habrá humano capaz de obligarle a que embista a relentí. Sí, el torero puede acoplarse a la velocidad de embestida que es lo que se conoce como temple y que naturalmente es meritorio.
Los espectadores que asistimos a una corrida de toros SIEMPRE, seamos o no entendidos,  hemos de ser respetuosos con quienes abajo en la arena se juegan la vida. A veces están por debajo de las posibilidades del toro y, con no aplaudirles al final actuaremos de forma correcta, pero nunca increparemos a los que ahí abajo las están pasando negras ante “ese barbas” que les puede y es imposible de domeñar.
La constitución morfológica de los toreros es distinta: unos son estilizados y otros chaparritos. Unos son fuertes y atléticos y otro enclenques y carentes de facultades, pero todos se ponen delante del bicho e interpretan el toreo de manera distinta. ¡Para gustos hay colores! Y los distintos toreros tienen sus partidarios.
David Fandila Martín “El Fandi” a sus 36 años con 17 años de matador de toros liderando escalafón en las temporadas de 2005, 06,08,09,10,11 y 12 rebasando en seis temporadas las 100 corridas en España con más de 2.530 toros en España más los matados en América, ¡Sabe torear!
Es un torero atleta, con pantorrillas fuertes y muslos poderosos. Dotado de unas facultades físicas asombrosas que le convierten en el mejor banderillero actual.
Maneja con variedad y soltura el capote
Su torero se basa en la verdad y en no dejarse nada en el tintero. No mete el culillo en el remate de los muletazos pero se posiciona perfectamente, cita adelante, templa y remata con largura.
Da todo lo que tiene cada tarde y en banderillas es insuperable
Es un seguro estoqueador y artístico descabellador.
Es humilde y respetuoso con sus compañeros de oficio.
De temperamento inquieto pero para nada conflictivo. No aguanta más de tres días sin hacer nada pues piensa en su finca, en su autogiro, en sus caballos y en la tranquilidad del campo.
No le gusta viajar por placer. No obstante lo cual, le gusta Nueva York y Roma.
Es un excelente esquiador. A veces juega al golf requerido por sus compañeros de oficio, pero reconoce ser muy malo en este deporte. Su humildad le hace decir: “Soy aprendiz de mucho y maestro de poco” “todo lo que sea deporte me encanta, pero bueno, no soy en nada.
En esta temporada, los presidentes/a le han hurtado orejas en la feria de Sevilla y en la de San Isidro, tras excelentes faenas donde sobresalieron los tercios de banderillas.
Hay otros toreros que en Madrid son adorados y, con un cambio de muleta por delante de la cara que realicen, "esos entendidos" se ponen en pie y les tributan honores celestiales mediatizando a los presidentes en la concesión de trofeos.
No es justa esa actitud en estos “salvadores de nuestra Fiesta más Nacional”.
Y que conste que: ¡soy partidario que cada espectador, que haya pagado su entrada, interprete el arte taurino como su visión y entendimiento le dicte!
Estoy convencido que  a “El Fandi” la Historia le hará justicia taurina, como un día se la hizo a Manuel Benítez “El Cordobés” que era igual de poco elegante en sus ademanes toreros.
Reportaje gráfico de lo acontecido en sus actuaciones esta temporada en Madrid y Sevilla.



















































































































miércoles, 17 de mayo de 2017

LA CORRIDA CONCURSO DE GANADERÍAS EN LOS BARRIOS DEL DÍA 14 DE MAYO DEL 2017.

LA CORRIDA CONCURSO DE GANADERÍAS EN LOS BARRIOS DEL DIA 14 DE MAYO DEL 2017.
Por LUIS ALONSO HERNÁNDEZ. Veterinario y escritor.
En los aledaños de la plaza de toros “La montera” de la ciudad de Los Barrios un colectivo escaso de antitaurinos, protegidos por efectivos de la Guardia Civil, proferían gritos de ¡Tortura! Y ¡Abolición de la Fiesta de los Toros!
Pero a mi modo de ver, no son estos quienes acabarán con la Fiesta, sino los despropósitos que, cual carcoma, está dentro de la misma.
Vean:
Como aficionado y además como veterinario fui a ver una corrida de toros Concurso de Ganaderías, que me proporcionara una visión en conjunto de cómo está la ganadería brava por estas latitudes, pero me encontré con la desagradable sorpresa que allí casi nadie tenía idea de lo que es una corrida de este tipo.
Los aficionados vamos para ver la bravura de los toros que los distintos ganaderos presentan y que optan al premio, y es condición “sine qua non” que cada criador de toros lleve a esta corrida el mejor toro de la camada.
Esta premisa no se cumplió ya que varios toros no estaban en el tipo morfológico de la ganadería y todos ellos recibieron el segundo picotazo (que no puyazo) a regañadientes pues carecían de afectividad de acometida al caballo y por descontado de crecerse al castigo.
El presidente de la corrida demostró desconocer  de “que iba el invento” cómo pudimos colegir al ver, como por su cuenta y riesgo, cambiaba el tercio después del segundo picotazo. Desconocía que como mínimo deberían entrar al caballo tres veces para optar al premio, pues lo que hay por debajo de eso es MANSEDUMBRE. Otra cosa es que si se ve que el toro esta falto de fuerzas, como demostraron cinco de los seis toros, en la tercera entrada el picador de la vuelta a la puya y simule la suerte con el regatón, puesto que de lo que se trata es de ver cuan tas veces y, desde que distancia, entra el toro al caballo.
Por si esto fuera poco, tampoco el director de lidia que era Manuel Jesús “El Cid” debería conocer en que consiste una corrida concurso de ganaderías como demostró en sus dos toros a los que pidió el cambio de tercio de varas con un solo picotazo ante la falta, a ojos visto, de la falta de fuerzas, pero en este caso: ¡se trataba de una corrida Concurso de Ganaderías!
No vimos en ningún momento que los ganaderos o los mayorales dirigieran, en colaboración con el matador, la suerte de varas de sus toros
Los toros no se posicionaron más allá de los 10 metros en la primera vara. Solo Escribano dejó a su segundo toro, el único que demostró fuerza, más allá de los 13 metros en la segunda vara.
Tampoco se cumplió ese punto importante en las corridas de esta denominación que dice: “en el momento de la suerte de varas deberá estar solamente en el ruedo, el matador, un peón de brega, el picador y el toro”
¡Un verdadero despropósito de Corrida Concurso de Ganaderías!
Y empecemos con  la narración de lo que vimos.
Media plaza cubierta de espectadores. Los callejones entre mayorales, empresarios y gente del mundo del toro a tope.
¡Todo el mundo se cree con derecho a entrar de balde en los toros y con este proceder no hay empresario que lo aguante!
La presidencia integrada por un aficionado de Algeciras asesorado por la amiga veterinaria y el hijo del ganadero Álvarez, demoró unos minutos el comienzo del espectáculo, por lo que comenzamos nuestra protesta en forma de palmas de tongo que de inmediato fueron secundadas por los espectadores que ocupaban localidades próximas. Y lo hicimos en pro de un espectáculo que queremos perviva y con el derecho que tenemos como espectador que paga religiosamente su entrada.
Manuel Jesús “El Cid” (azul cielo y oro) Manuel Escribano (azul purísima y oro) y Ginés Marín (grosella y oro) cuando aparecen en el ruedo reciben una ovación.
Solamente uno de los espadas anunciados en cartel está en el ruedo pues el cartel original es el que reproducimos.
El primer toro de la tarde lleva el hierro de Murube. Un toro muy bien hecho. Negro de capa. Tiene querencia a chiqueros. Le llama Curro Robles y acude con rapidez al burladero. Nuevamente se va a su querencia de chiqueros. Lo llama “Pirri” y el toro acude al burladero.
El Cid lo torea magníficamente por la cara tratando de hacerse con  la embestida pero el toro no quiere capote y se va a los terrenos de nadie. El Cid se va en su busca toreándole por delante de la cara tratando de enseñarle a embestir más que buscar el lucimiento.
Serie de unas buenas verónicas rematadas con una media sobre el pitón izquierdo.
Le han fijado en el burladero de suertes en espera del posicionamiento del picador Juan Bernal a cuyo caballo lleva El Cid al toro con lances por delante sin cruzar. Lo deja casi en el centro del ruedo que vienen a ser unos 6 metros de la raya delimitadora del cuadrado señalado. Bernal mueve bien al caballo pero el toro no se decide a arrancarse. Cuando lo hace se agarra arriba y recibe una ovación. Lo saca Lipi y, tras un buen capotazo, lo deja en el capote de El Cid quien le administra unas excelentes verónicas en medio de las molestias del viento a pesar de que la plaza está cubierta, rematadas con una media.
El Cid solicita el cambio de tercio ignorando que se trata de una corrida Concurso, pero como el presidente no lo concede lo posiciona sobre la raya de fuera de picar, mientras alecciona a su picador que se limite a señalar el puyazo ante la falta de fuerzas del toro.  Bernal señala el puyazo y se cambia el tercio en medio de los aplausos del público.
Escribano realiza su quite en base a unas chicuelinas. La tercera muy despagada. Remata con  una tafallera. Se echa el capote a la espalda tratando de dar una saltillera que el toro no toma y remata finalmente con una revolera. Aplausos.
En banderillas con lidia de José Luís López “Lipi” parean; Curro Robles quien, con facilidad y sin apreturas,las deja arriba. Víctor Hugo “Pirri” haciéndolo todo él, al relance las deja arriba. Aplausos. Cierra tercio Robles con otro buen par.
El Cid con la muleta en la diestra se va a por el toro para dar un pase contrario.  Posicionado para el toreo al redondo, un buen redondo ajustado, porque el toro se le ha cernido. En el pase por el pitón izquierdo le pone los pitones en el cuello debido a la falta de fuerzas.
Le administra dos pases contrarios y ahora duda por donde torearle.
En el primer redondo se le acuesta nuevamente. Dos redondos buenos toreando al toro de cerca al tiempo que lo anima con la voz.  Se cambia la muleta de mano para rematar con el pase de pecho sobre la mano izquierda a la salida del cual, el toro pierde las manos.
Da tiempo al toro girando en torno a él. Serie de tres redondos buenos y remate  con un pase de pecho sobre la mano izquierda. Cuando sale de la cara del toro es ovacionado.
Lo prueba con dos pases contrarios antes de echarse la muleta a la zurda. Un natural a media altura porque el toro no humilla y embiste con desgana. Sigue sobre la zurda. Naturales buenos dejándole la muleta muerta delante de la cara. Serie de buenos naturales a un toro que no quiere muleta.
Tras doblarse por ambos pitones realiza un desplante delante de la cara del toro.
En la suerte natural pinchazo arriba sin soltar. En la suerte contraria nuevo pinchazo arriba sin soltar.  Nuevo pinchazo en la suerte natural. En la suerte contraria logra la estocada. Capoteo de los banderilleros. El toro se acula en tablas. Con el descabello falla el primer intento y acierta al segundo.
Tras ser arrastrado el toro con pitos, las palmas del público sacan a El Cid a saludar desde el tercio.
Sale el segundo de la tarde. De chiqueros sale andando. Es algo más toro que el anterior. No remata en ninguno de los burladeros desde el que es llamado por parte de los banderilleros de Escribano. Pertenece al hierro de Fermín Bohórquez y aparece con la frente convexa propia de la casta murube.
Cuando le saluda Manuel Escribano sufre dos amagos de caída, mostrando escasez de fuerza.
El torero de Gerena le saluda con dos verónicas al tiempo que lo gana terreno y cuando lo tiene fuera de las dos rayas, remata con una media por cada pitón y remate final con una revolera. Ovación.
Pica José Manuel Quinta a cuya cabalgadura lleva el toro Escribano andándole para atrás sin molestarle dejándole en posición tras recorte. El toro se arranca y el piquero se agarra arriba. El toro aprieta y ha estado a punto del derribo.
Lo saca Juan Sierra y lo deja en el centro del ruedo. El toro se arranca de largo. El piquero marra y aprovecha cuando el toro está apretando al peto para colocar la puya en el sitio. El toro muy aquerenciado con el caballo mientras trata de sacarlo Juan Sierra. Se cambia el tercio.
El toro en el capote de Ginés Marín quien realiza su quite en base a tres verónicas rematadas con una media. Ovación.
En banderillas con lidia de Sierra parea Escribano.
En el primer par cuando el toro se arranca, desde un burladero en el que lo habían fijado, Escribano le gana la cara y clava en lo alto. Ovación.
El segundo un calco del anterior donde con facilidad pero sin ajuste, le ha ganado la cara y clava en lo alto.
Para el tercer par Escribano pide que le cierren al toro. Toro entre las dos rayas y el matador banderillero en el mismo terreno. Lo cita con la voz al tiempo que se va acercando gambeteando, le gana la cara, clava en lo alto y seguidamente juguetea con el toro tratando de pararlo sin conseguirlo del todo porque el toro tiene muchos pies. Escribano recibe una gran ovación.
El toro se queda entre las dos rayas y Escribano ordena a sus banderilleros que lo dejen ahí, mientras él brinda al público y recibe la ovación pertinente.
Con el toro cerrado en tablas, inicia la faena de muleta con la pañosa en la zurda. Ayudados por alto  sobre ambos pitones a medida que va ganado terreno. Cuando lo tiene entre las dos rayas, le administra un ayudado, un natural jaleado y sale de la cara del toro andando en medio de una gran ovación. 
Con la muleta en la diestra, se va con decisión en busca del toro. Un pase contrario que vacía por alto. Pase de pecho sobre la mano derecha lo deja posicionado para el toreo al redondo. Un redondo mandándole largo. Otro muy ajustado y muy relajado. Serie de redondos buenos templados, lentos y muy relajado. Ha de insistir. Se cambia la muleta de mano, un natural y remate final con el pase de pecho sobre la mano izquierda. Gran ovación en reconocimiento del toreo lento realizado.
Con la muleta en la zurda. Cita de frente. Bajo los sones de la música logra un excelente natural. El toro se para. Nuevo posicionamiento. Naturales jaleados y lentos a un toro que humilla y que únicamente tiene como defecto la falta de fuerza.
Escribano le está mimando con un toreo de temple y caricia. Remata con un excelente pase de pecho sobre la mano izquierda. Gran ovación.
Tras dar tiempo al toro se acerca con la muleta montada sobre la mano derecha. Dos excelentes redondos. En el último se cambia la muleta de mano. Un natural. El toro acusa el esfuerzo realizado. Echándole la muleta al hocico le instrumenta dos excelentes naturales lentos. El toro se para momento que aprovecha Escribano para retirarse un poco del toro al notar que el toro se afligía en las cercanías, si bien el toro a esa distancia se niega a embestir.
Tomando la distancia adecuada le administra un  lento natural que remata con el pase de pecho no menos lento sobre la izquierda, seguido de un pase del desprecio y un desplante. Cuando sale de la cara del toro, recibe una gran ovación.
Vuelve a dar tiempo al toro. Monta la muleta sobre la mano derecha. Se acerca lentamente. Un molinete lo deja posicionado para el toreo al redondo. Excelente redondo. Dos lentos y jaleados. Otro extraordinario en medio de los sones de la música y de los aplausos del público.
Sigue con dos redondos más muy lentos y muy suaves acorde con la buena embestida del toro. Remata con el de pecho sobre la mano derecha y dobla con el de la izquierda. Grandísima ovación.
Toro con embestida suave y templada. Un gran toro. Por ello Escribano está feliz ante este toro. Un molinete, pase de pecho sobre la diestra lo deja posicionado para el toreo al redondo. Un redondo que resulta enganchado en el remate. Otro muy bueno muy templado. Tras posicionarse el toro mediante la técnica del péndulo ejecuta un invertido por la espalda. Abaniqueo delante de la cara del toro. Desplante torero y cuando sale recibe una gran ovación.
Tras tomar el estoque de matar en el mismo centro del ruedo le instrumenta unos ayudados, trincherazos por ambos pitones a medida que lo va cerrando. Cuando lo tiene a la altura de la raya de fuera de picar aparecen las primeras peticiones de indulto.
En la suerte natural con el toro sobre la raya de fuera de picar, pincha sobre una banderilla y el estoque sale despedido.
En la suerte contraria pincha en hueso y se dobla el estoque.
¡Una verdadera pena pues tenía los máximos trofeos!
En la suerte natural logra una estocada ligeramente caída que acaba con el toro aculado en tablas. Toma el descabello y acierta el primer intento.
La ovación del público saca al torero sevillano al tercio a saludar. Al toro se le premia con la vuelta al ruedo.
Sale el tercero de la tarde. Es un toro salpicado que sale con muchos pies. Luce el hierro de Torrestrella.  Ginés Marín lo saluda con un pase a pies juntos de capote invertido del que el toro sale suelto. Cinco toreros en el ruedo citando al toro y naturalmente el animal no sabe a donde acudir.
Marín ha toreado excelentemente a la verónica en una serie de siete verónicas ganado terreno al toro y en el mismo centro del ruedo ha rematado con una media verónica extraordinaria. Gran ovación.
Pica Guillermo Marín padre del matador. Con lances por delante sin cruzar rematados con una revolera ha posicionado al toro ante el caballo de su padre quien mueve bien al caballo.
Cuando se arranca, coloca la puya arriba limitándose a señalar el puyazo. Lo ha sacado el banderillero que lidia y que no he sido capaz de identificar y lo deja en el capote de su jefe de fila quien realiza su quite en base a dos verónicas rematadas con una media.  Seguidamente se dispone a realizar su quite de forma seria. Se echa el capote a la espalda. Serie de cuatro saltilleras rematadas con una revolera. Recibe una gran ovación.
En banderillas Carretero en la primera entrada el toro hace por él y ha de refugiarse en el burladero. Carretero ha de pasar en falso porque en el momento del embroque el toro perdió las manos. En la nueva entrada le gana la cara y las deja arriba. Izquierdo prende un excelente par. Cierra tercio Carretero con un excelente par. Aplausos.
Ginés Marín brinda al público y recibe la ovación permanente.
La faena de muleta la inicia por estatuarios. Cuatro estatuarios. Cambiado por la espalda. Trincherazo y remate con el pase de pecho sobre la izquierda. Gran ovación.
Continúa con una serie de cinco extraordinarios redondos ligados que, tras cambio de muleta por la espalda, remata con el de pecho sobre la izquierda.
Nueva serie de redondos que, tras cambio de muleta por la espalda, y tras insistencia porque el toro se niega a embestir, remata con el de pecho sobre la izquierda. Un natural y sale de la cara del toro en medio de una ovación.
Con la muleta en la izquierda cita de frente en medio de los sones del pasodoble Agüero. Un excelente natural. El toro se le para debajo del cuerpo. Lo aguanta estoicamente. Invertido por la espalda en el remate del cual le engancha la muleta. Remata, ayudándose del estoque simulado, con el pase de pecho sobre la izquierda. Ovacionado cuando sale de la cara del toro.
Un pase de pecho sobre la mano derecha, lo deja posicionado para el toreo al redondo. Dos buenos redondos. Se queda en el sitio y posiciona al toro mediante la técnica del péndulo. Invertido por la espalda. Remata con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Continúa con el toreo al redondo metido entre los pitones y ha de insistir para rematar con el de pecho sobre la derecha. Adorno tocando el pitón derecho con la mano izquierda en medio de la ovación del público.
Sigue el toreo al redondo. Un buen redondo. Otro aguantando la parada del toro. Un redondo. Se cambia la muleta de mano y remata con el pase de pecho sobre la mano izquierda. Tira lejos los trebejos y hace desplante a cuerpo limpio. Sale andando en busca de la espada de matar en medio de una gran ovación.
Remata la faena con unas bernadinas. El toro se niega a embestir por lo que ha de reducir la distancia tanto que en la primera está a punto de ser cogido. Tres bernadinas muy ajustadas a un toro que ya carece de afectividad de embestida. Remata con un pase cambiado.
El toro acaba cuadrado pero no le gusta a Marín por lo que le saca hacia el tercio. En la suerte contraria con el toro excesivamente encogido, logra una estocada hasta los gavilanes refrendada con una gran ovación por parte del público.
El toro rueda sin puntilla. Aparecen de manera mayoritaria los pañuelos en los tendidos y el presidente concede la oreja. Como se insiste en la petición de la segunda, el presidente la concede.
Sale el cuarto de la tarde. Luce el hierro del Torero. Es un toro de apariencia anovillada pues la encornadura no ha cerrado.
El Cid le torea a la verónica. Lo deja en el capote de Curro Robles quien lo posiciona ante el caballo montado por Manuel Jesús Ruiz “Espartaco”. Cuando se arranca el piquero se agarra arriba y se limita a aguantar el empuje del torete que mete los riñones. Lo saca Robles y lo deja en el capote de su jefe quien lo torea con lances por delante de la cara sin cruzar para dejarlo en la segunda entrada a la altura de la raya de fuera de picar. Picotazo y cambio de tercio.
En banderillas José Luis López “Lipi” prende un excelente par que es aplaudido. Victor Hugo “Pirri” prende un solo par muy caído porque el toro le ganó acción. Cierra tercio “Lipi” con un buen par ovacionado.
“El Cid” brinda al público y recibe la ovación pertinente.
La faena de muleta la inicia doblándose a media altura por ambos pitones en pase jaleados que, tras cambio de muleta de mano, natural seguido de un pase del desprecio a la salida del cual el toro pierde las manos. Al salir de la cara es ovacionado.
Tras dar tiempo al torete, le administra una serie de cinco extraordinarios redondos jaleados que, tras cambio de muleta por la espalda, remata con el pase de pecho sobre la izquierda. Ovación.
Continúa el toreo al redondo. Con movimientos alternativos de muleta logra que el toro se fije en la pañosa. Le ejecuta una serie de cuatro buenos redondos. El toro se para. Se posiciona nuevamente. Un redondo. Se cambia la muleta de mano. Remata con un pase de pecho despegado sobre la mano izquierda.
Con la muleta en la zurda. Da una serie de naturales. El toro se para. “El Cid”  no da importancia al torete que se le arranca improvisadamente y le da un pitonazo.
El sevillano iba a dar un natural pero acordándose que le apretó por ese pitón lo cambia por un pase contrario. Trasteo por ambos pitones y sale de la cara del toro.
Tras dejar reposar al toro se acerca con la muleta portada en la mano derecha. Serie de redondos aislados porque el toro se para tras el remate de cada pase. Dos buenos redondos que en el remate resulta la muleta enganchada. Cambio de muleta de mano, remate con el de pecho sobre la izquierda. Ovación.
“El Cid” no quiere irse de vacío por lo que continúa el toreo al redondo metido entre los pitones. Serie de buenos redondos. Cuando el toreo se para lo posiciona mediante la técnica del péndulo. Redondos con pérdida de dos pasos entre pases. Remata con el de pecho sobre la izquierda. Desplante ante la cara del toro. Cuando sale recibe una gran ovación.
Toma el estoque de matar. Aliña al toro por ambos pitones a medida que lo va cerrando. En la suerte contraria logra una gran estocada hasta las péndolas. Capoteo de los banderilleros. El toro se acula en tablas. “El Cid” por detrás le saca la espada de matar.
Toro amorcillado. Toma el descabello y sin atronarlo totalmente el toro cae.
Aparecen los pañuelos no de manera mayoritaria y el presidente concede la oreja.
Sale el quinto de la tarde. Luce el hierro de Torrealta. Es un toro colorado, chorreado. Un toro fuerte y quizá, a nuestro entender, con un peso excesivo.
Manuel Escribano espoleado por los triunfos de sus compañeros sale a revienta calderas y lo saluda con dos largas cambiadas de rodillas en terreno de tablas. Seguidamente lo torea a la verónica ganándole terreno pero saliendo suelto de cada capotazo. Lo torea por delante de la cara sin molestarle a media altura tratando de enseñarle a embestir para seguidamente estirarse a la verónica en una serie de cuatro buenas verónicas a medida que le gana terreno. Remate con una media despegada sobre el pitón derecho que dobla con la del pitón izquierdo. Ovación.
Pica José Manuel Ruiz “Chicharito”. Escribano en el centro del ruedo llama al toro que está en el burladero de suertes. Lo cita, el toro viene como un obús. Se le cuela, lo esquiva y a la salida se va al caballo directamente porque Antonio Manuel Punta perdió la atención. El piquero se agarra arriba pero el toro como ha entrada de mala manera sin colocarlo derriba. "Chicharito" se queda debajo del caballo y cuando retirado el toro, trata de levantarse no puede por posible lesión en la pierna. Las asistencias lo recogen y lo voltean por ncima de la barrera justo enfrente de la enfermería. Vemos como los médicos que ocupaban burladero delante del lugar del accidente salen raudos camino de la enfermería.
Para la segunda entrada Escribano lo posiciona largo y cuando el toro entra al caballo y Jose M. Quinta que cubrió al puesto de su compañero accidentado, logra un excelente puyazo.  Lo saca Punta y se queda con él mientras Escribano toma las banderillas.
El primer par. Secuencia. Escribano en el centro del ruedo. Toro en las rayas de picar delante de presidencia. Adornándose Escribano se va a por el toro. Le gana la cara y prende en lo alto.
El segundo par. Se sube en el estribo y de dentro afuera arriesgando mucho prende un excelente par. Ovación.
El tercer par. Escribano en el centro del ruedo. El toro muy afligido espera en exceso. A un tiempo prende arriba, le aprieta y “Algabeño” muy atento le realiza el quite.
Manuel Escribano brinda a sus tías que ocupan tendido de sombra.
Inicia la faena de muleta doblándose por ambos pitones a medida que le va ganado terreno. Cuando lo tiene fuera de las dos rayas se lleva la muleta a la mano diestra.
Un redondo. Le pierde más pasos de los requeridos por lo que se queda fuera de cacho. Le administra tres redondos aislados. Seguidamente le roba una serie de redondos a un toro que tiene poca afectividad de embestida. Remata con el pase de pecho sobre la mano derecha.
Muleta en la zurda. Naturales dados de uno en uno a un toro que ya no embiste porque se ha desgastado mucho en banderillas y le sobran 60 kilos de peso.
Buenos naturales pero como son administrados aisladamente es difícil que la faena remonte.
Escribano logra una excelente estocada que hace que el toro doble delante de la puerta grande de la coqueta plaza de Los Barrios. “Algabeño” le retira la espada de matar y acierta al primer puntillazo.
Se pide la oreja por parte de sus muchos seguidores en este Campo de Gibraltar y presidencia la concede.
Sale el sexto de la tarde. Luce el hierro de La Palmosilla. Otro toro anovillado en exceso, con cornamenta sin cerrar. Remata en el burladero debajo de presidencia sufriendo un porrazo enorme.
Ginés Marín justo debajo de presidencia le administra un capotazo dejándole ir. No ha tratado de hacerse con la embestida del toro al no echarle el capote abajo.
Sin haber fijado al toro, se estira a la verónica con lances, de paso atrás, sobre todo por el pitón derecho que es por el que el toro aprieta. Recibe aplausos.
Con lances por delante sin cruzar lleva el toro al caballo que monta Agustín Navarro. No le posiciona correctamente. El toro se arranca. El piquero se agarra muy trasero. Trata de rectificar y tampoco encuentra el sitio adecuado donde colocar la puya.  Martilleando realiza una serie de picotazos seguidos que el público recrimina. Muy mal el picador.
Trata de sacarlo Carretero pero tampoco está el banderillero por la labor de sacar al toro. ¿Por qué esta actitud?
Cuando el toro sale del caballo, Marín trata de dejarlo un poco más largo.  Ahora Navarro se agarra arriba y el presidente cambia el tercio sin enterarse que se trata de una corrida concurso de ganaderías.
Ginés Marín brinda a David Galván que ocupa tendido de sombra a la derecha de presidencia y recibe una gran ovación. ¡Es la ovación de la tarde! Donde se premia el detalle y al matador afincado en esta villa con el que hablamos al final de la corrida  y nos comunicó que la lesión del codo es menos grave de lo diagnosticado en principio lo que nos alegra pues esperamos verle en la próxima e inminente feria de Algeciras.
La faena de muleta la inicia en el centro del ruedo doblándose por ambos pitones cambiándose la muleta de mano alternativamente a un torete que no es fácil.
Serie de redondos sin ajuste por el pitón malo del toro. No está confiado por ese pitón.
Lo ha probado por el pitón izquierdo pero como no se ha confiado, no le ha mandado. El toro le ha podido y ya no hay nada que hacer.
El toro ya se cierne por ambos pitones.
El toro sabe lo que se deja atrás y se ha vuelto peligroso. Marín lo ha visto y lo aliña por ambos pitones.
Se lleva la muleta a la diestra y está firme en una serie de redondos aislados a un toro muy complicado.
Valiente el torero jerezano. Lo va cerrando tratando de buscar el terreno adecuado para ejecutar la suerte suprema. Cuando lo tiene entre las dos rayas realiza un desplante que es aplaudido y se va a por la espada de matar.
En la primera entrada no realiza la suerte de matar y da un pinchado sin soltar. A la segunda entrada en la suerte natural, con el toro fuera de las dos rayas logra una buena estocada refrendada con la ovación del público. El toro rueda sin puntilla. 
Aparecen los pañuelos pidiendo la oreja que presidencia con acierto no concede. Al final de la corrida nos enteramos que "Chicharito" sufrio fractura de tibia.


Reportaje gráfico de lo realizado por “El Cid”












































































































































































































































Reportaje gráfico de lo realizado por Manuel Escribano.
































































































































































































Reportaje gráfico de lo realizado por Ginés Marín.





















































































































































































 Otras fotos de la corrida.